El exministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, perteneciente al Partido Popular, ha realizado declaraciones este miércoles en los programas informativos de TV3, donde ha manifestado que hay aspectos positivos que se pueden recordar en el marco del 50 aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco. Según él, una de las reflexiones más significativas que surgen de este hito es el proceso de transición política que facilitó la reconciliación nacional en España.
En sus comentarios, García-Margallo enfatizó que la Transición no solo fue un momento de cambio político, sino que implicó un esfuerzo consciente por olvidar los errores del pasado y devolver la soberanía al pueblo español. Para él, esta doble acción es fundamental para entender el camino recorrido desde aquellos años oscuros hacia una democracia plena.
El exministro también subrayó que la condena al régimen franquista ha sido reiterada en varias ocasiones a lo largo de los años, destacando una importante declaración realizada en 2002, cuando el Gobierno de José María Aznar emitió un pronunciamiento claro y sin ambigüedades sobre las atrocidades de esa dictadura que se extendió durante cuatro décadas.
Sin embargo, García-Margallo advirtió sobre la necesidad urgente de abordar ciertos aspectos aún pendientes en la reparación de las víctimas del franquismo. Sostuvo que “hay que colmar los vacíos en el tema de reparación de las víctimas”, subrayando que el camino hacia la justicia todavía está por recorrer en muchos sentidos.
El exministro continuó sus reflexiones afirmando que, en su opinión, se está perpetrando un “disparate histórico” al olvidar que el 20 de noviembre de 1975, cuando fallece Franco, no se produjo un cambio constitucional significativo. Según Margallo, la llegada de Juan Carlos de Borbón al trono no significó la instauración inmediata de una monarquía democrática y parlamentaria, sino que aún se encontraba en las estructuras de la monarquía que había surgido tras el golpe de julio de 1936.
Finalmente, Margallo remarcó que en aquellos años la sociedad española carecía de libertades fundamentales, como la libertad de expresión, opinión, asociación y sindicalización, describiendo aquel régimen como un “dictatorial puro y duro”, afirmando que esa situación fue lo que comenzó a transformarse en la década siguiente.
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