La situación actual del sector porcino en Cataluña se ha visto gravemente afectada por un reciente brote de peste porcina africana, que ha desatado un impacto económico significativo en la región. Según un informe de Unió de Pagesos (UP), las pérdidas acumuladas desde finales de noviembre ascienden a 63 millones de euros, lo que también ha provocado una reducción del 15% en el mercado de exportación de carne porcina.
Rossend Saltiveri, responsable del sector porcino en UP, ofreció un panorama desalentador durante una rueda de prensa donde se abordó el balance del ejercicio 2025. Saltiveri destacó que las repetidas caídas en el precio del kilo de cerdo desde el inicio del brote han complicado aún más la situación económica del sector.
Desde finales de noviembre, el precio del kilo de cerdo se ha desplomado en 26 céntimos, lo que equivale a pérdidas significativas para los productores, teniendo en cuenta que el peso promedio de un cerdo ha sido de 122 kilos. Esta combinación de factores ha llevado a pérdidas de 63 millones de euros en apenas un mes.
A pesar de que el sector logró cerrar el ejercicio en números positivos, con un margen de beneficio de aproximadamente 26 euros por cerdo, esta cifra representa una caída del 40% en comparación a los dos años anteriores. Las proyecciones para 2026 muestran un panorama desfavorable, ya que Saltiveri advirtió que "todo lo ganado en 2025, e incluso más, se verá consumido por la PPA". Las restricciones aún vigentes podría multiplicar las pérdidas, ya que aún no se ha registrado el último caso positivo asociado a la enfermedad.
El brote de PPA y las restricciones resultantes han impactado severamente en las exportaciones, causando una reducción del 15% en el volumen de carne porcina exportada desde Cataluña. La caída se ha visto impulsada por la disminución de las exportaciones a China, que sigue siendo el principal importador, así como otros mercados clave como Japón y Filipinas, que se niegan a aceptar la regionalización de las zonas afectadas.
La regionalización es un mecanismo que permite a las naciones separarse por áreas geográficas, evitando un bloqueo total de las exportaciones porcinas y limitando las restricciones a las áreas afectadas. Sin embargo, la negativa de algunos países a aceptar este enfoque ha exacerbado la situación del sector.
A principios de este año, la Llotja de Mercolleida, un indicador clave en el mercado porcino estatal, acordó un nuevo descenso de cuatro céntimos en el precio del kilo de cerdo, lo que lo sitúa en un total de 30 céntimos por debajo de los valores anteriores. Saltiveri no descartó la posibilidad de más descensos, aunque sugirió que estos podrían ser más bien parte de las fluctuaciones naturales del mercado, prediciendo un aumento en primavera seguido de cierta estabilización en verano y una nueva caída después.
A pesar de estas adversidades, en Unió de Pagesos aún no ven un impacto directo en los consumidores ni en la estructura del sector, aunque advierten que la sostenibilidad de las pérdidas durante más de un año es insostenible. Saltiveri ejemplificó esta situación al sugerir que si se mantiene la pérdida del 15% en el volumen de exportaciones, el sector podría verse obligado a reducir proporcionalmente la producción, lo que podría llevar a una reestructuración significativa en la industria.
Esta reestructuración podría manifestarse a través de cambios en la propiedad de la tierra, en el número de empresas en funcionamiento o en las fases de producción, todo con el objetivo de adaptarse y mejorar la eficiencia en un contexto cada vez más desafiante.
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