Seat y Cupra se desploman un 59% en beneficios: qué significa para Martorell
Seat y Cupra caen un 59% en beneficio hasta septiembre. Qué implica para la planta de Martorell, el empleo y los compradores de coches.
Seat y Cupra han ganado 6 millones de euros hasta septiembre, un 59,3% menos que el año pasado. El golpe es fuerte, y no es solo una cifra para los directivos: toca directamente a los trabajadores, a las familias de Martorell y a todo el que depende de la industria del automóvil en Cataluña.
Las ventas también han bajado, aunque menos: 11.100 millones de euros, un 1,2% menos. Dicho de otro modo, la empresa vende casi lo mismo, pero gana muchísimo menos por cada coche. Y ahí está el problema de fondo: los coches eléctricos se venden cada vez más, pero dejan menos margen que los de combustión.
La compañía lo atribuye a varias causas: la fuerte subida de las ventas de eléctricos, más competencia, la inestabilidad geopolítica y otros factores externos. Es decir, un cambio de época que pilla a la empresa con inversiones grandes que todavía no se han traducido en beneficios.
¿Qué significa esto para la gente de a pie? Para quien trabaja en la planta de Martorell, implica que la empresa va a revisar todas sus inversiones y va a apretar los costes. Eso puede traducirse en presión sobre proveedores, sobre contratas y, en el peor escenario, sobre el empleo. Para quien quiera comprarse un coche, la competencia feroz puede jugar a favor: más ofertas, más opciones. Pero también es una señal de que el sector está en plena transformación y que el precio de los eléctricos sigue siendo un reto.
Hay un dato que sí es positivo: Cupra ha entregado más de 250.000 coches en lo que va de año y el Cupra Raval ya acumula más de 51.000 pedidos. La planta de Martorell quiere subir la producción hasta su capacidad máxima y ganar una plataforma adicional. Pero que la empresa hable de "reducir costes" y "revisar inversiones" en el mismo comunicado obliga a mirar con atención qué pasará con los planes industriales.
Lo que viene ahora es clave. La empresa asegura que mantiene su plan de acción, pero reconoce que el contexto más allá de 2026 será difícil. Los trabajadores y los sindicatos deberían exigir transparencia sobre qué inversiones se mantienen y cuáles se recortan. Los ciudadanos, por su parte, pueden seguir de cerca las decisiones sobre Martorell, porque de ellas depende buena parte del tejido industrial catalán.