En una jornada trágica en Torrefeta i Florejacs (Lleida), el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, expresó su pesar por la pérdida de dos agricultores en medio de un devastador incendio. Illa instó a la población a mantener la calma y la precaución, recordando que las condiciones actuales de los incendios son diferentes a las del pasado: "Los fuegos no son lo que eran".
Durante una conferencia de prensa desde Guissona, Illa advirtió sobre el "alto riesgo" de incendio que persiste en la región, señalando que el siniestro ya había consumido aproximadamente 6.500 hectáreas y había dejado a dos bomberos con lesiones leves.
Este fuego, aunque está estabilizado desde la noche del martes, ha sido descrito por expertos como un evento sin precedentes en la historia de Catalunya, resaltando que la situación es más complicada de lo que se había anticipado inicialmente. "No se puede dar por hecho que la situación está controlada", apuntó el mandatario, enfatizando que se trata de un incendio que supera la capacidad de extinción habitual.
Ante este panorama, Illa explicó que, a pesar de desear contar con mayores recursos, hay fuegos que son prácticamente imposibles de apagar. "La clave radica en proteger a las personas y minimizar los daños", destacó, instando a seguir al pie de la letra las recomendaciones impartidas por las autoridades de protección civil, incluso si estas decisiones parecen irracionales en un primer momento.
Asimismo, el presidente indicó que los Agents Rurals están actualmente investigando las causas que desataron este incendio, mientras que la Generalitat evaluará posibles medidas de apoyo en la región afectada. Este incendio no solo ha generado preocupaciones inmediatas, sino que también ha dado lugar a un fenómeno meteorológico inusual en Catalunya: un pirocúmulo que alcanza los 14 kilómetros de altura, marcado por una propagación agresiva de hasta 28 kilómetros por hora.
UN VERANO DESAFIANTE
Al ser cuestionado sobre las futuras medidas de prevención, Illa observó que la extensa masa forestal en Catalunya podría ser un factor determinante en la situación actual. Con las altas temperaturas y la inminente amenaza de más incendios, el presidente auguró que este verano será particularmente complicado. "Necesitamos reflexionar como sociedad y fomentar un enfoque más diversificado en la gestión del territorio, combinando áreas agrícolas con forestales para mejorar nuestra capacidad de prevención", concluyó.
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