Barcelona se encuentra en el epicentro de un importante diálogo sobre la pobreza material y la crisis de vivienda, dos de los desafíos más acuciantes de la actualidad social. Este 31 de enero, el Ayuntamiento de la ciudad, junto con diversas organizaciones del 'Acord Ciutadà per a una Barcelona Inclusiva', ha convocado a representantes de metrópolis como Lyon, Manchester y Milán para discutir sobre las dificultades que traen consigo los cambios tecnológicos y sociales y las nuevas realidades de las poblaciones vulnerables.
Durante la jornada, el evento ha servido como plataforma para reflexionar sobre la necesidad de replantear las políticas sociales frente a la creciente complejidad de la vulnerabilidad. Así lo señala un comunicado emitido por el 'Acord Ciutadà', reiterando la importancia de adaptarse a las nuevas circunstancias que afectan a los ciudadanos más desfavorecidos.
Bajo el lema 'Las ciudades ante el cambio tecnológico y social: para un progreso urbano dirigido por objetivos sociales', los participantes han tenido la oportunidad de debatir, intercambiar experiencias y generar conocimiento relevante, con el propósito de dimensionar de manera efectiva la acción social a nivel metropolitano.
Las entidades que forman parte de este acuerdo han presentado un análisis exhaustivo sobre la evolución de los perfiles de las personas que recurren a sus servicios, destacando las principales dificultades que enfrentan estos colectivos y planteando estrategias innovadoras para abordarlas.
A pesar de los esfuerzos conjuntos entre el Ayuntamiento y las organizaciones sociales, se reconoce que aún existe un "margen" significativo para incrementar el impacto de sus políticas. La atención se ha dirigido hacia una diversificación cada vez más marcada en los perfiles de las personas sin hogar, donde se registra un aumento tanto de jóvenes como de adultos mayores de 65 años, así como de mujeres y familias que enfrentan esta dura realidad.
Uno de los puntos críticos abordados ha sido el crecimiento en la demanda de ayudas alimentarias, sobre todo entre personas que no tienen carga familiar. Es alarmante observar que, a pesar de estar empleados, muchas personas se ven incapaces de satisfacer sus necesidades básicas debido a la precariedad laboral que les afecta.
Entre otros temas tratados, se ha señalado el incremento de problemas de salud mental, dificultades para acceder a vivienda digna, escasez de ingresos para cubrir necesidades fundamentales, y un aumento en la dependencia de las prestaciones sociales. La elevada vulnerabilidad de los migrantes y el progresivo envejecimiento de la población son también preocupaciones compartidas por las entidades participantes.
Las principales barreras identificadas para hacer frente a estas complejidades incluyen la exclusión residencial, la pesada carga de la burocracia y la creciente brecha digital, así como la urgente necesidad de implementar más políticas de protección social para asegurar ingresos suficientes a los ciudadanos más vulnerables.
El encuentro también ha servido para evaluar la 'Estrategia de inclusión y de reducción de las desigualdades sociales en Barcelona 2017-2030', que ha mostrado mejoras en algunos indicadores de desigualdad de rentas y pobreza laboral entre diferentes barrios. Sin embargo, se ha constatado un deterioro "significativo" en otros aspectos, como la tasa de privación material severa, los elevados gastos de vivienda, el aumento del precio medio del alquiler, y las crecientes cifras de pobreza y exclusión social, así como el sufrimiento psicológico y el número de personas sin hogar en la ciudad.
Tags:
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.