Este verano, los termómetros en Catalunya han marcado cifras que no dejan lugar a dudas: un calor inusual ha predominado, con una temperatura media que alcanzó los 23,3 grados. No solo eso, sino que también se han registrado episodios de lluvias intensas que han sorprendido a muchos.
En un informe presentado recientemente, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha anticipado que el otoño que se avecina en Catalunya seguirá la misma tendencia de calor, y aunque se espera que las lluvias sean normales para esta época del año, hay un sentimiento generalizado de preocupación por los cambios climáticos presentes en la región.
Ramón Pascual, delegado territorial de Aemet en Catalunya, compartió detalles sobre el balance del verano de 2025 y las proyecciones meteorológicas para el otoño. Su discurso revela que los próximos meses podrían mantener las temperaturas "por encima de lo normal", lo que lleva a cuestionarnos sobre el impacto del calor prolongado en la salud y el medio ambiente.
En relación a la sequía, Pascual ha comentado su desaparición en gran parte de España, incluido Catalunya, donde las cuencas internas presentan un nivel de agua almacenada del 74%, un dato alentador si se considera la preocupante situación de los años anteriores.
Por otro lado, Beatriz Téllez, jefa de Climatología de Aemet en Catalunya, destacó que el verano de 2025 ha sido uno de los más cálidos de la historia, superando los 23 grados por tercera vez desde 1940. Los patrones climáticos inusuales de este año han dejado a muchos residentes preguntándose qué significan estos cambios a largo plazo.
Si bien el mes de junio fue el más caluroso con una media de 23,5 grados, los datos revelan una curiosidad: la temperatura de julio fue inferior a la de junio, algo que resulta inédito. Esta serie de eventos extremos ha generado un debate sobre la salud del planeta y la necesidad de una respuesta urgente frente al cambio climático.
En términos de precipitaciones, este verano ha sido también notable, con una media de 164 milímetros. Sin embargo, algunos lugares como Tortosa experimentaron la falta de lluvias significativas, lo que resalta la desigualdad meteorológica que afecta diversas zonas de Catalunya.
Durante los meses de verano, los números de precipitación han mostrado fluctuaciones significativas: junio con 19 mm, julio con 92 mm y agosto con 53 mm. Téllez menciona que el descenso de temperatura en julio, tras un junio extremadamente caluroso y un mar cálido, ha traído consigo lluvias que han tenido un carácter casi otoñal.
Ibai Campo, responsable del grupo de Predicción y Vigilancia de Aemet en Catalunya, indicó que hubo días de lluvias intensas, especialmente el 12 y el 23 de julio, que se destacaron como algunos de los más lluviosos del siglo. Este fenómeno ha sido estimulado por la alta actividad tormentosa provocada por las condiciones climáticas extremas de los días previos.
Las cifras son sorprendentes: el 12 de julio, Vilafranca del Penedès acumuló 155,4 milímetros de lluvia, mientras que Castellví de la Marca registró 116,5 milímetros, destacando la intensidad de un verano en el que las estaciones meteorológicas han registrado niveles sin precedentes.
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