El pasado 16 de mayo, el Juzgado de Instrucción número 3 de Girona tomó la decisión de no admitir la querella interpuesta por el activista Òscar Campos y varias organizaciones en contra de una agente de la Policía Nacional. Esta agente se había infiltrado en los círculos sociales de Girona y Salt, según información obtenida por Europa Press.
La querella sostenía que la relación sentimental que Campos mantuvo con la agente durante tres años, de 2020 a 2023, no fue una simple coincidencia, sino que estaba basada en una manipulación, al ocultar la agente su verdadera identidad y su trabajo como policía.
No obstante, el tribunal consideró que la actuación de la agente se ajustó a las órdenes que recibió y subrayó que no existían pruebas que indicaran que la relación se desarrollara en condiciones desiguales o que hubiera coerción. De esta manera, desestimó la posibilidad de delitos de tortura o lesiones, aludiendo a que no se presentaron elementos suficientes que justificaran tales acusaciones.
En cuanto a la participación de la agente en reuniones cercanas a Campos, la jueza explicó que no halló fundamentos que sugirieran que estas interacciones no contaran con el permiso del activista, o que se dieran en un contexto ajeno a su relación personal, supuesta o no.
Además, la inadmisión de la querella se apoya en el hecho de que la agente asistió a reuniones con los abogados de Campos dentro del marco de una relación de confianza, lo que, según el tribunal, no lesionaría su derecho a la defensa.
Finalmente, la magistrada concluyó que no se habían expuesto circunstancias que indicaran que la agente había iniciado la relación con la intención de obtener información, declarando que su actuación no constituía un abuso de poder.
En respuesta a esta decisión, los demandantes han expresado su desacuerdo, calificándola de inadecuada y han procedido a presentar un recurso ante la Audiencia Provincial de Girona, esperando que la justicia reevalúe el caso.
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