Islamofobia sube un 80% en Barcelona: así afecta a tu día a día
La Fiscalía alerta de un 80% más de delitos de odio por islamofobia en Barcelona en 2025. Qué significa para los vecinos y cómo denunciar.
Las denuncias por delitos de odio contra musulmanes han subido un 80% en la provincia de Barcelona, según la Fiscalía. Es la primera vez que se cuentan por separado, y el dato ya preocupa a los fiscales.
La responsable de delitos de odio, Marta Gloria López Catalá, lo explicó a los medios al presentar la Memoria 2026, que recoge la actividad de 2025. Hasta ahora, la islamofobia se metía dentro de la discriminación religiosa general, así que era difícil ver su peso real.
En cifras concretas, la Fiscalía abrió 9 diligencias por incitar al odio, hostilidad o violencia contra musulmanes en 2025. Siete acabaron archivadas, hubo una denuncia y un escrito de acusación. En los casos de lesión de la dignidad por humillación o menosprecio, se presentaron 5 escritos de acusación por islamofobia y una sentencia condenatoria.
Mirado en conjunto, la islamofobia aparece como el tercer motivo de discriminación investigado, con 27 casos. Por delante queda la orientación sexual, con 61, y la nación, con 42. Por detrás, la ideología, con 18, y la identidad de género, con 13.
¿Y qué significa esto para la gente de a pie? Que un vecino, un compañero de trabajo o alguien en el metro puede insultar, amenazar o negar un servicio a una persona por su religión, y eso es delito. Y que si la víctima es musulmana y vive la situación a diario, tiene derecho a denunciar sin esperar a que el caso sea perfecto.
La fiscal también avisó de un problema práctico: muchas víctimas no tienen domicilio fijo y es difícil localizarlas para que declaren en juicio. Por eso la Fiscalía intenta hacer, siempre que puede, una prueba preconstituida, que tiene la misma validez que un testimonio en el juicio.
Lo que viene ahora depende de que las denuncias lleguen y se tramiten. Los afectados deberían anotar fechas, lugares y testigos, guardar mensajes o grabaciones y acudir a la policía o a la Fiscalía. Y la sociedad, la que comparte estas noticias, tiene que tener claro que el odio no se queda en palabras: también acaba en agresiones y en puertas que se cierran.