En una crítica contundente a la gestión del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, el líder de Vox, Gonzalo de Oro, ha señalado su falta de acción efectiva ante la crisis de la vivienda en la ciudad. Durante una entrevista con Europa Press, de Oro describió a Collboni como "el hombre de las mil caras", cuestionando su sinceridad al lamentar los problemas en Bruselas mientras obstaculiza el avance del sector de la construcción en su propio municipio.
El dirigente de Vox expressó su desacuerdo con la propuesta del alcalde de ajustar la normativa que exige un 30% de vivienda protegida en nuevos desarrollos. Según De Oro, esta medida es insuficiente para abordar un problema tan grave como el del acceso a la vivienda, comparando la situación a intentar curar a alguien con una tirita: "No se pueden aplicar soluciones superficiales a problemas que requieren intervenciones serias", argumentó.
De Oro propuso una "liberalización total" del suelo no protegido, abogando por desmantelar las restricciones actuales que, según él, impiden la construcción y la promoción de viviendas. También abogó por una colaboración real entre el sector público y privado, sin el marcado estigma de considerar a los emprendedores como especuladores. Destacó que la prioridad debe ser el bienestar de los ciudadanos locales, haciendo un llamado a frenar la inmigración que, sostiene, contribuye a agravar la situación ya crítica.
Al abordar la política de gobernabilidad del alcalde, De Oro evidenció que, a pesar de la posición minoritaria de Collboni, este siempre ha podido contar con el apoyo de otros grupos del consejo, mencionando el "tripartito de facto" entre Comunes y Esquerra como clave para aprobar iniciativas importantes. En contraste, Vox se ha mantenido al margen de este círculo de apoyo, según afirmó el líder del partido.
Refiriéndose a la gestión actual de Collboni, De Oro lo caracterizó como un continuador de las políticas de la anterior alcaldesa, Ada Colau, sugiriendo que su estilo es más diplomático pero igual de ineficaz. Con un toque de ironía, lo apodó "Colauboni" para enfatizar la simetría en las políticas que ambos están implementando en temas como la vivienda y los impuestos.
Sobre los posibles cambios en la coalición gobernante, De Oro opinó que Collboni se siente cómodo en su situación actual, ya que siempre encuentra aliados para avanzar en sus agendas. Esto, a su juicio, resta urgencia a la necesidad de innovar o atraer a nuevos socios como ERC.
En cuanto a la trayectoria de Vox en el consistorio, De Oro defendió que su presencia ha aportado "aire fresco" a una administración que calificó de desfasada. Aseguró que su partido ha sacado a la luz cuestiones que antes pasaban desapercibidas, forzando un debate necesario sobre los problemas de la ciudad. Además, expresó su optimismo respecto al futuro de su partido en las próximas elecciones, asegurando que si recibe el respaldo de la dirección, continuará liderando el grupo municipal.
Finalmente, desestimó cualquier rivalidad política con Aliança Catalana, sugiriendo que el verdadero temor por su aparición está en Junts, lo que refleja la tierra política cambiante en la que Vox intenta hacerse un espacio en la escena local.
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