513 episodios de violencia machista contra funcionarias de prisiones en Catalunya desde 2022
513 episodios de violencia machista contra funcionarias de prisiones en Catalunya desde 2022. Un informe que revela falta de protección y de personal para trabajar seguras.
Desde 2022, 513 funcionarias de prisiones en Catalunya han sufrido algún episodio de violencia machista dentro de los centros. Son cifras del informe 'Forat lila a les presons', publicado por la asociación Marea Blava con datos de la Conselleria de Justicia.
Hablamos de 211 conductas sexistas, 58 casos de exhibicionismo, 51 agresiones sexuales físicas y 192 episodios de violencia sexual verbal. Solo en los nueve primeros meses de este año se han registrado 95 episodios. Para Marea Blava, la cifra es escandalosa, y advierten de que la real podría ser mayor.
¿Por qué puede estar subcontada? Según la asociación, algunos episodios no quedan reflejados en los atestados porque se producen dentro de un conflicto más grave o porque hay errores de registro. Además, muchas trabajadoras no denuncian por desconfianza, vergüenza o miedo a sentirse revictimizadas.
Un dato llama especialmente la atención: los internos jóvenes, de hasta 24 años, son solo el 9,6% de la población penitenciaria, pero registran una ratio de episodios tres veces superior a la de los adultos. Son responsables del 35,2% de los casos de los últimos cinco años.
Para la gente de a pie, esto es más cercano de lo que parece. Son madres, hijas, vecinas o amigas que van a trabajar cada día con la idea de hacer bien su oficio y acaban pasando por situaciones de acoso que, en cualquier otro entorno, se considerarían inaceptables. Y también afecta a quien tiene un familiar en esa profesión: nadie debería ir a trabajar temiendo por su seguridad.
Los sindicatos coinciden en que falla la protección. CSIF reconoce que las directrices para ir en binomio existen, pero que no hay personal suficiente para cumplirlas: "Es un brindis al sol". UGT denuncia que, si la violencia no es explícita, muchos mandos tardan en darle importancia y que la cultura de una institución todavía muy masculinizada pesa demasiado.
La Generalitat asegura que la tolerancia es cero y que todas las conductas tienen respuesta disciplinaria, que se anotan en las bases de datos y que se notifica todo a los juzgados. Pero el propio director general de Asuntos Penitenciarios admite que muchas conductas no llegan a tener consecuencias penales.
¿Qué puede pasar ahora? Lo más probable es que el debate se mantenga si no se refuerzan los binomios y los protocolos. Las funcionarias afectadas deberían notificar siempre cada hecho, aunque parezca menor, porque es la única forma de que quede constancia y de que los juzgados decidan si hay delito. Y los sindicatos reclaman que se deje de distinguir entre violencia machista y otras agresiones, porque esa distinción, según ellos, también revictimiza.