El País Vasco asume un papel destacado en la representación de las comunidades pesqueras en el Consejo de Ministros de la Unión Europea, un evento que marca un nuevo rumbo en las negociaciones pesqueras. Este cambio se produce tras seis meses de liderazgo por parte de Catalunya.
Durante una reciente rueda de prensa en Barcelona, el conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, subrayó la necesidad de una transformación en la manera en que se gestiona el sector pesquero desde Bruselas. "Es fundamental que se tome en cuenta a las administraciones locales del Mediterráneo y el Cantábrico, así como a las cofradías y las organizaciones ambientales," afirmó Ordeig, marcando así la agenda hacia una gobernanza más inclusiva y representativa.
Ordeig también hizo hincapié en la alarmante reducción de la flota pesquera en las dos últimas décadas, afirmando que el futuro del sector depende de las decisiones que tome la UE. "Debemos preguntarnos si queremos depender del pescado importado o si vamos a trabajar por nuestra autosuficiencia en la proteína marina," dijo, señalando la urgencia de construir un modelo pesquero sostenible.
En su intervención, el conseller delineó tres ejes fundamentales para la política pesquera: la sostenibilidad ambiental, social y económica. Destacó el papel esencial de los centros de investigación científica, que aportan datos valiosos para fundamentar las políticas públicas en este ámbito.
Por su parte, Amaia Barredo, consellera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, asumió la responsabilidad de liderar la representación de las comunidades pesqueras en el Consejo de Ministros durante el próximo semestre. Expresó su preocupación por los efectos perjudiciales de las decisiones actuales en el sector, que han llevado a paradas bruscas y pérdidas económicas: "No podemos seguir operando en un estado constante de compensación ante las paradas forzosas," advirtió.
Barredo también enfatizó que mientras la sostenibilidad ambiental es vital, no se debe descuidar la sostenibilidad económica y social del sector pesquero. "Nuestra actividad está viendo disminuido su impacto en el PIB, lo que es preocupante," agregó, defendiendo la importancia cultural y alimentaria del sector.
Además, subrayó su intención de establecer políticas pesqueras que atiendan las necesidades del futuro de la flota y que contemplen una planificación gradual de las reducciones de cuotas pesqueras. "No se pueden hacer ajustes drásticos de la noche a la mañana; hay familias que dependen de esta industria," recalcó Barredo.
Las dificultades que enfrenta el sector agroalimentario, como la incertidumbre y los aumentos en los aranceles, también repercuten en la pesca, un aspecto que Barredo señaló como crítico para la exportación. Por otro lado, Ordeig destacó que el día siguiente se anunciará un conjunto de medidas para mejorar la gestión forestal, enfatizando el modelo exitoso del País Vasco en la industria de la madera como referente.
Finalmente, recordó que el campo también enfrenta retos climáticos inesperados, y enfatizó la importancia de seguir trabajando en colaboración con el sector privado y las administraciones para abordar las situaciones de riesgo y desarrollar acciones efectivas ante posibles desastres, como los incendios que se producen especialmente durante festividades como la verbena de Sant Joan.
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