Este jueves, se marca un hito importante al conmemorarse cuatro décadas desde que España se unió a las Comunidades Europeas mediante la firma de un Tratado. Este evento, que tuvo lugar el 12 de junio de 1985, invita a reflexionar sobre el recorrido del país en el artículo comunitario y su interacción con la Unión Europea (UE).
En el contexto de este aniversario, relevantes figuras políticas han expresado la necesidad urgente de que la UE se involucre más en la vida cotidiana de los ciudadanos. La secretaria general del Partido Popular Europeo, Dolors Montserrat; el vicepresidente del Parlamento Europeo, Javi López, y la eurodiputada de ERC, Diana Riba, abogan por un enfoque renovado hacia la conexión entre las instituciones europeas y la población, especialmente la juventud.
"Es prioritario que Europa busque una mayor cercanía con sus ciudadanos, implementando más pedagogía y reduciendo la burocracia que a menudo aleja a la gente", subrayó Montserrat. López también destacó que el esfuerzo por acercar el proyecto europeo debe extenderse a toda España y no limitarse a las grandes urbes, sugiriendo una comunicación más proactiva y accesible del trabajo de la UE.
Riba, por su parte, enfatizó que la responsabilidad de mejorar la percepción de Europa recae no solo en los políticos, sino también en la sociedad civil y los medios de comunicación. Comparó la situación actual con el modelo alemán, donde el Parlamento Europeo es considerado un elemento fundamental del sistema político.
Los tres eurodiputados realizaron un balance positivo de la adhesión de España a la UE y su impacto en Catalunya. Montserrat remarcó cómo esta integración ha abierto puertas a nivel económico, cultural y social para la región, sosteniendo que el Mercado Único ha sido un motor de desarrollo significativo.
El eurodiputado socialista resaltó que pertenecer a la UE ha sido esencial para el progreso económico de Catalunya y que la integración ha fortalecido la capacidad de la región para defender sus intereses colectivos en el ámbito europeo. Riba coincidió en que el vínculo con Europa ha proporcionado un soporte esencial para las aspiraciones catalanas.
No obstante, Montserrat advirtió que Catalunya debe orientarse a ser una región líder con un enfoque en la cooperación dentro de un marco estatal europeo robusto, rechazando cualquier forma de nacionalismo que implique el aislamiento. Todos coincidieron en la importancia de que Catalunya se presente como un actor dinámico en la Europa moderna.
López también expresó que la pertenencia a la UE representa un enriquecimiento de los derechos y libertades fundamentales que resuenan con la identidad progresista de Catalunya, mientras que Riba propuso que la unión europea debe ir más allá de lo meramente económico, aspirando a construir una verdadera comunidad política.
En cuanto a los desafíos actuales, Montserrat señaló que la protección de la democracia y el Estado de Derecho es crucial, criticando lo que ella denominó la “normalización” del nacionalismo por parte de partidos como el PSC. Además, planteó una serie de retos a corto y medio plazo que incluyen el fortalecimiento de la independencia judicial y la mejora de la calidad educativa.
El futuro de Europa también fue abordado por López y Riba, quienes identificaron la transición ecológica y la lucha contra el cambio climático como fundamentales para las próximas décadas, con Riba subrayando la necesidad de avanzar hacia un modelo de políticas más integradoras, como la oficialidad del catalán, la vivienda y una mayor participación territorial.
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