Si eres un amante de la gastronomía catalana, seguro que has oído hablar de los calçots, un plato típico de la comarca del Alt Camp en Tarragona. Los calçots son una variedad de la cebolla tradicional que se cultiva en la región y que se caracterizan por ser más tiernos y dulces que las cebollas normales. En este artículo te vamos a dar algunos consejos para que puedas disfrutar de los calçots como un auténtico catalán.
Los calçots tienen su origen en la ciudad de Valls, en Tarragona, donde se empezaron a cultivar en el siglo XIX. La historia cuenta que un campesino de la zona quemó accidentalmente una cosecha de cebollas y decidió dejarlas enterradas durante un tiempo para ver si podían salvarse. Al cabo de unas semanas, descubrió que las cebollas habían retoñado y que, además, habían adquirido un sabor diferente al habitual. A partir de ahí, se empezó a cultivar esta variedad de cebolla en la zona y se empezaron a cocinar de la manera que hoy en día conocemos como calçots.
La temporada de los calçots va desde finales de noviembre hasta finales de marzo. Durante estos meses, los calçots están en su mejor momento y se pueden encontrar en la mayoría de restaurantes de la zona.
Comer calçots es todo un ritual en Cataluña. Lo primero que hay que hacer es asar los calçots en una parrilla, hasta que estén bien quemados por fuera. Después, se colocan en una bandeja y se sirven con la salsa romesco, una salsa típica catalana que se elabora con ñoras, almendras, avellanas, ajo, pan tostado, aceite de oliva, vinagre y sal.
La manera de comer los calçots es muy peculiar. Se coge un calçot con las manos, se sujeta por la parte de arriba y se desliza hacia abajo para retirar la capa quemada. Después, se sumerge la parte tierna del calçot en la salsa romesco y se come. Es habitual repetir la operación varias veces hasta que se acaban los calçots de la bandeja.
Cuando se comen calçots, es importante llevar ropa cómoda y prepararse para mancharse. Este plato suele ser muy jugoso y se acaba pringando todo con la salsa romesco. Además, se recomienda llevar un pañuelo o babero para evitar que la salsa caiga en la ropa. También se puede llevar un sombrero para protegerse de las chispas que saltan de la parrilla.
Los calçots suelen comerse como primer plato, antes de la carne o el pescado. Una buena opción es acompañarlos con una butifarra casera, una salchicha típica catalana que se suele cocinar a la parrilla junto con los calçots. También se pueden servir con una ensalada o con patatas cocidas.
En la zona de Valls y el Alt Camp hay muchos restaurantes que ofrecen calçots durante la temporada. Algunos de los más populares son Cal Ganxo, Masia Can Borrell o la Cooperativa Agrícola de Valls. También se pueden encontrar restaurantes en otras zonas de Cataluña que ofrecen calçots en su carta, como La Masia Can Portell en Girona.
En resumen, comer calçots es una experiencia única que todo amante de la gastronomía catalana debería probar. Siguiendo estos consejos, podrás disfrutar de los calçots como un auténtico catalán y vivir el ritual que rodea este plato tan especial.