24h Cataluña.

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Sentenciada a 33 años la mujer que simuló ser opositora y asesinó a su pareja en Ripollet, Barcelona.

Sentenciada a 33 años la mujer que simuló ser opositora y asesinó a su pareja en Ripollet, Barcelona.

La reciente sentencia de la Audiencia de Barcelona ha impuesto una dura condena a una mujer acusada de asesinar a su pareja en Ripollet en abril de 2023. La corte ha dictado una pena de 33 años y medio de prisión y obligará a la condenada a indemnizar a la familia de la víctima con alrededor de 450.000 euros, un fallo que, sin duda, marca un hito en la lucha contra la violencia de género.

El tribunal, después de evaluar las pruebas presentadas durante el juicio, encontró a la acusada culpable de múltiples delitos. De los 33 años y medio de prisión, la magistrada-presidenta la sentenció a 3 años por maltrato habitual, 2 años más por lesiones y 25 años por asesinato con alevosía, considerando el agravante de parentesco en varios de los cargos. Esta decisión refleja la severidad de los hechos y la necesidad de enviar un mensaje claro contra tales atrocidades.

En lo que respecta a la responsabilidad económica, casi 300.000 euros de la indemnización irán destinados a compensar los daños morales sufridos por el hijo de la víctima, un niño que, a pesar de su edad, ha sido impactado profundamente por la violencia que rodeó la vida de su padre. Este fallo no solo busca justicia para la víctima, sino también proporcionar algo de alivio a quienes quedaron atrás.

La relación entre la acusada y la víctima, que se prolongó desde febrero de 2021 hasta abril de 2023, estuvo marcada por un patrón incesante de abuso emocional y físico. Durante este tiempo, la mujer sometió a su novio a una serie de humillaciones y agresiones que deterioraron su salud mental y física, así como sus relaciones con amigos y familiares.

El jurado popular, un componente clave del sistema judicial, encontró pruebas contundentes de la conducta abusiva de la acusada, incluyendo episodios de violencia extrema y amenazas que persistieron durante la relación. Se reveló que la mujer llegó a intimidar a su pareja con la posibilidad de contratar a un sicario para agredir a su hijo, utilizando el miedo como herramienta de control.

La brutalidad de sus acciones se evidenció también en las lesiones físicas infligidas a la víctima, quien sufrió graves daños en una oreja tras un ataque que requirió tratamiento médico prolongado. Estos relatos desgarradores se suman a la narrativa de un abuso sistemático que culminó en la trágica pérdida de una vida.

La corte destacó el contexto en que ocurrió el asesinato, que se llevó a cabo mientras la víctima se encontraba en su hogar, un lugar que debería haber sido seguro. La acusada aprovechó su desprevenido estado para cometer el crimen, lo que evidenció la extrema vulnerabilidad del hombre en ese momento.

La sentencia incluyó referencias a un vídeo en el que la acusada sometía a la víctima a humillaciones, así como a grabaciones en las que el hombre parecía aceptar que su hijo podía ser dañado si no cumplía con las demandas de la mujer. Este material audiovisual fue crucial para demostrar la dinámica de control que ella ejercía sobre él.

Finalmente, el tribunal concluyó que las pruebas presentadas no dejaban lugar a dudas sobre la culpabilidad de la acusada, invalidando sus intentos de presentar sus acciones como parte de una relación consensuada. En cambio, la corte apreció claramente la violencia y el abuso que definieron su interacción, estableciendo un firme precedente en la lucha contra la violencia de género y la protección de las víctimas.