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Especialistas de UAO CEU destacan el papel crucial de las redes de apoyo para la salud mental.

Especialistas de UAO CEU destacan el papel crucial de las redes de apoyo para la salud mental.

Hoy, 10 de octubre, se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que resalta la creciente preocupación por el bienestar psicológico en nuestra sociedad contemporánea. En este contexto, especialistas de la Universitat Abat Oliba CEU de Barcelona han destacado la necesidad de construir redes de apoyo y fomentar relaciones humanas significativas, especialmente ante el aumento en los trastornos psicológicos, un fenómeno que también está relacionado con el impacto de las redes sociales en las generaciones más jóvenes.

La Dra. Salud Porras, directora del Departamento de Psicología de la UAO, ha hecho un llamado para elevar la "visibilidad" de los problemas de salud mental. A su juicio, estos temas deben recibir la misma atención que cualquier otra área de la salud, pues han sido históricamente rodeados de estigmas y tabúes.

Porras también ha señalado que estamos viviendo en una era sin precedentes donde la estimulación a través de plataformas digitales supera cualquier comparación histórica. Esto podría estar alterando nuestras capacidades de atención y nuestras expectativas sobre las interacciones sociales, creando un entorno propenso a la desestabilización emocional.

Adicionalmente, la directora ha alertado sobre la confusión existente entre malestar emocional y trastornos psicológicos, sugiriendo que muchas de las dificultades que enfrentamos son parte de la experiencia humana y deben ser enfrentadas con resiliencia: "La sociedad del siglo XXI debe aprender a gestionar el dolor", ha afirmado.

Porras también ha expuesto la alarmante falta de profesionales y recursos destinados a la salud mental, resaltando que la creciente demanda no se ve acompañada por la suficiente oferta de atención psicológica. Esto ha llevado a que algunos puestos que deberían ser ocupados por psicólogos clínicos estén siendo ocupados por otros profesionales, lo cual, a su juicio, es preocupante.

Por su parte, la experta en neuropsicología Marina Fernández Andújar ha explicado que la pandemia impulsó un uso desenfrenado de las tecnologías digitales por parte de los jóvenes, sin las debidas precauciones. Este escenario, combinado con la falta de regulación en Internet y la naturaleza comercial de las redes sociales, ha desencadenado lo que ella considera la crisis de salud mental más severa hasta la fecha.

Fernández ha observado que las plataformas digitales ven en los adolescentes un mercado potencial, fomentando comportamientos que crean una especie de "refuerzo" similar a una descarga de dopamina. Además, ha señalado que la exposición constante a pantallas puede activar predisposiciones genéticas, resaltando la diferenciación necesaria entre el uso de recursos digitales y el de las redes sociales.

La profesora también advirtió que el uso excesivo de redes sociales puede contribuir a un aumento en la ansiedad, la depresión y trastornos en la alimentación, todo ello exacerba por factores como la presión estética y la falta de conexiones emocionales auténticas.

El psicólogo Jason Delgado Taganovich, encargado del Servicio de Atención Psicológica de la UAO, ha estado observando un incremento en los problemas emocionales entre los estudiantes, a menudo vinculados al perfeccionismo y la exigencia personal. Este panorama se ve aún más afectado por la disolución de familias, la presión social y la falta de un sentido de pertenencia.

Delgado ha enfatizado la dificultad que encuentran los jóvenes para establecer amistades significativas, puntualizando que a menudo se ven envueltos en relaciones tóxicas y utilitarias. "La necesidad de una comunidad que nos valore es esencial. Los seres humanos no son islas; somos sociales por naturaleza y dependemos del apoyo mutuo", ha concluido.