El 83% de visitantes desaparecen del Parc de Collserola por las restricciones contra la PPA
El Parc de Collserola ha visto cómo la afluencia de visitantes se ha desplomado un 83% desde que se impusieron las restricciones por la peste porcina africana (PPA). En 2025, antes de la crisis, recibía más de 5 millones de personas al año. Ahora, solo un 17% de esas visitas se mantienen, muchas de ellas saltándose las restricciones sin control claro.
Este bajón en visitantes no solo afecta a la salud del parque, sino también a la economía local. Los bares, restaurantes y negocios cercanos están sufriendo pérdidas importantes, y el propio parque estima unas pérdidas de unos 100.000 euros solo en tasas y actividades suspendidas. La reducción en visitas también frena proyectos de investigación y estudios científicos sobre fauna y flora, rompiendo series de datos de décadas.
Para los vecinos y quienes disfrutan de la naturaleza en Collserola, esto significa menos oportunidades para pasear, desconectar y hacer deporte en un entorno que, por ley, debería estar abierto. La situación genera preocupación por la salud mental y física de quienes dependían del parque para su bienestar diario, y por la economía local que se alimenta del turismo natural.
Lo que puede pasar ahora es que, si las restricciones se mantienen mucho más tiempo, muchas actividades y negocios seguirán cerrando, y la investigación en biodiversidad se paralizará. Los afectados deberían exigir a las autoridades una revisión urgente de las medidas, buscando un equilibrio entre control sanitario y acceso público. La reapertura del parque sería clave para recuperar la normalidad y la economía local.
En definitiva, esta crisis refleja cómo decisiones sanitarias pueden tener un impacto directo en la vida cotidiana y en la economía de la gente. La comunidad necesita acciones claras y responsables que permitan volver a disfrutar del entorno natural sin poner en riesgo la salud pública.