24h Cataluña.

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"Directora de talleres penitenciarios en Cataluña defiende el trabajo como un derecho esencial para todos"

En el transcurso del año anterior, un total de 3.560 internos encontraron empleo a través del Centre d'Iniciatives per a la Reinserció (CIRE), una entidad pública vinculada a la Conselleria de Justicia y Calidad Democrática de Catalunya, que se dedica a facilitar la reintegración social y laboral de las personas encarceladas.

Carmina, responsable de talleres productivos en el Centro Penitenciari Mas d'Enric en Tarragona, enfatiza que el trabajo debe ser considerado un derecho elemental, lo que hace vital asegurar que todos los internos tengan la oportunidad de ocupar un empleo durante el tiempo que permanezcan privados de libertad.

La incorporación al programa de empleo del CIRE es accesible mediante una simple instancia que los internos deben presentar con la voluntad de trabajar. Según Carmina, este no es un servicio de empleo temporal que filtre a los postulantes, lo cual permite que cualquier interno que desee colaborar en el programa tenga esa posibilidad.

El proceso comienza con una solicitud por escrito, que es evaluada por equipos especializados. Si el interno se adapta a una vacante, la Junta de Tratamiento se encarga de validar su participación.

En el complejo penitenciario de Mas d'Enric, operan dos talleres de manipulación y dos dedicados a la confección. Para ingresar a estos, es necesaria una formación en prevención de riesgos laborales, la cual se imparte dentro del propio centro.

Particularmente en el taller de confección, se requiere formación previa, la cual consiste en prácticas iniciales como coser sobre papel, avanzando posteriormente hacia la confección de piezas más sencillas, como dobladillos de toallas. Carmina detalla que, una vez los internos adquieren confianza, pueden operar máquinas de doble aguja y trabajar en la confección de prendas más complejas.

Los talleres de confección combinan la producción de artículos propios, donde el CIRE gestiona la compra de materiales como hilos y tejidos, con proyectos que involucran a empresas privadas que proporcionan la materia prima para completar los productos finales.

Entre las colaboraciones con firmas externas se encuentran empresas que fabrican desde baberos para bebés hasta cojines para exteriores, así como sacos mortuorios y bolsitas para urnas de cenizas, lo que diversifica las opciones de trabajo para los internos.

En el taller dedicado a la producción interna, se confeccionan prendas para internos sin recursos, además de ropa de cama y uniformes para diversas áreas, también para instituciones externas como el Institut Català de la Salut (ICS). Carmina remarca la relevancia de estos talleres durante la crisis sanitaria, donde hubo una alta demanda de uniformes para el personal médico.

Hicham, un interno en el taller de confección, comparte que ha aprendido a manejar maquinaria y a coser diferentes prendas a lo largo de dos años de trabajo. Se siente satisfecho, ya que esta actividad le ayuda a mantener la mente ocupada y espera poder continuar en este oficio una vez que recupere la libertad.

Por otro lado, Pedro, quien comenzó su trayectoria laboral en prisión hace cuatro años, relata su evolución desde hacer sacos de fallecidos hasta confeccionar cojines para una empresa reconocida. Destaca que el trabajo le ha permitido mejorar su autoestima, otorgándole un sentido de propósito mientras cumple su condena.

Además de la confección, en Mas d'Enric se realizan ensamblajes de piezas de automóviles y empaquetado de suministros de papelería en otros talleres, lo que también ofrece a los internos la oportunidad de adquirir valiosas habilidades.

Thiago, quien supervisa un taller de manipulación de piezas, menciona que su empleo le ha permitido mantener a su familia y cumplir con sus obligaciones económicas, asegurando que su situación dentro del centro es más llevadera gracias a esto.

A pesar de las oportunidades laborales, Carmina señala que la disponibilidad de trabajo puede ser volátil, ya que las condiciones económicas externas afectan la proporción de empresas que ofrecen contratos al CIRE.

Los talleres del CIRE no solo imparten habilidades laborales, también promueven valores esenciales y hábitos profesionales, considerando que los internos atraviesan momentos vitales complicados.

El CIRE también ofrece servicios como cafetería exterior, donde seis internos están empleados, así como en la cocina y lavandería del centro. En la lavandería, seis internos se dedican a lavar y atender las necesidades de ropa básica, mientras que otras instalaciones llegan a emplear hasta doce internos con turnos duplicados.

En el área de cocina, un equipo compuesto por diez internos en el turno de mañana y siete en el de tarde, bajo la dirección de un chef profesional, elabora más de 3.000 comidas al día, atendiendo a diversas necesidades dietéticas.

Con cifras significativas, en 2024, los centros penitenciarios en Catalunya sirvieron más de 2,7 millones de comidas, posicionándose como uno de los mayores servicios de catering en la región. En Mas d'Enric, diariamente se utilizan cerca de 1.100 kilos de manzanas, lo que muestra la magnitud del servicio que se brinda.

Las tiendas dentro del complejo, aunque limitadas en funciones monetarias, también proporcionan trabajo a internos, ofreciendo productos esenciales, siendo el agua embotellada y el tabaco parte de los artículos más demandados. En periodo de Ramadán, productos como humus y dátiles tienen una notable salida.

Para la asignación de empleos, se considera un protocolo de valoración de riesgo, el RisCanvi, que evalúa diversas variables incluyendo el riesgo de reincidencia. Esta evaluación puede excluir a algunos internos de ciertos trabajos, aunque siempre se busca ofrecerles alternativas dentro del programa laboral, especialmente después de incidentes trágicos que han marcado el funcionamiento de las prisiones.