24h Cataluña.

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Aumento de visitantes diarios en refugios de montaña catalanes este verano, superando las pernoctaciones.

Aumento de visitantes diarios en refugios de montaña catalanes este verano, superando las pernoctaciones.

Durante este verano, los refugios de montaña en Catalunya han visto un notable aumento en la cantidad de visitantes, particularmente aquellos cercanos a Barcelona y a rutas muy conocidas. Esta tendencia ha tomado forma tras el impacto de la pandemia, transformando la manera en que la gente interactúa con la naturaleza.

Guardas de montaña han compartido sus observaciones con Europa Press, señalando que aunque las reservas para alojarse han permanecido estables o incluso han crecido un poco, el perfil de los excursionistas ha cambiado drásticamente. Muchos optan por disfrutar del día en la montaña sin pernoctar, prefiriendo comer en el refugio antes de regresar a casa.

Josep Llusà, responsable técnico de la Federació d’Entitats Excursionistes de Catalunya (Feec), ha destacado que este incremento en el interés por la naturaleza también afecta a los refugios, los cuales tienen características únicas que influyen en su afluencia. Los espacios más cercanos a la metrópoli parecen estar disfrutando de este auge en el turismo.

Un ejemplo claro de este cambio se encuentra en el refugio Lluís Estasen, situado al pie del Pedraforca. Su guardia, Jordi Gallardo, ha observado que antes de la pandemia el público tendía a ser más experimentado, mientras que ahora son cada vez más las familias y parejas que pisan la montaña por primera vez.

Este refugio ha notado un cambio significativo: solía tener reservas todos los días, pero ahora solo alcanza su máxima ocupación durante los fines de semana, recibiendo sobre todo a visitantes de Barcelona que prefieren una escapada de un solo día para comer en la montaña.

Asimismo, el refugio Coma de Vaca, ubicado a casi 2.000 metros sobre el nivel del mar y cercano a montañas como Balandrau, ha reportado un flujo de excursionistas diverso. Yolanda Roman, su guarda, ha indicado que ha visto incrementarse el número de familias y niños en sus instalaciones, logrando una ocupación que varía entre el 70% y el 100% durante el verano.

Llusà recalca que la afluencia de un refugio puede depender de su cercanía a la capital o a rutas icónicas, como la famosa travesía de Carros de Foc. Esto ha permitido que un nuevo tipo de cliente, menos preparado y más orientado al ocio, explore estos entornos naturales.

Marc y Gina, responsables del refugio de Mallfaré, han confirmado este cambio, donde ahora se observa un perfil de excursionista más comercial que busca disfrutar del paisaje sin la necesidad de estar completamente equipado. A pesar de esta tendencia, ellos han mantenido un flujo constante de pernoctaciones debido a su posición estratégica en la travesía Carros de Foc.

Por otro lado, el refugio Estanys de la Pera, en la comarca de la Cerdanya, ha tenido que adaptarse a una nueva normativa que limita el tráfco vehicular en la zona, obligando a los visitantes a utilizar un servicio de transporte lanzadera. Genni Archetti, su guarda, menciona que la clientela se ha vuelto más familiar en verano, aunque en invierno la tendencia cambia hacia un público más experimentado y montañero.